¿On-Premise o SaaS?

Guía sencilla para elegir el entorno donde gestionar tus etiquetas electrónicas:

Cuando una empresa decide dar el paso hacia la digitalización con etiquetas electrónicas, surge una duda técnica fundamental: ¿Dónde debe «vivir» la plataforma que las controla? Existen dos opciones: On-Premise (en casa del cliente) o SaaS (en la nube).

Para entenderlo fácilmente, podemos compararlo con la diferencia entre tener una lavadora propia o utilizar una lavandería profesional.

  1. ¿Quién se encarga de que todo funcione? (La Infraestructura)
  • On-Premise (Tu propia lavadora): Tú compras la máquina, la instalas en tu casa y pagas la luz y el agua. Si se estropea o se llena de cal, tienes que llamar al técnico y encargarte tú de todo.
    • En tecnología: El cliente compra los servidores donde se gestionarán las etiquetas electrónicas. Su equipo de informática debe vigilar que no fallen, hacer copias de seguridad, analizar el rendimiento o auto escalar cuando sea necesario.
  • SaaS (La lavandería): Tú solo llevas la ropa y pagas por uso. No te importa si la lavadora es nueva o vieja, o si se ha roto una tubería; el dueño del local garantiza que tu ropa saldrá limpia.
    • En tecnología: El software que controla las etiquetas electrónicas está en los servidores de ASTS. El cliente no necesita comprar máquinas ni preocuparse por el mantenimiento. Nosotros nos encargamos de que el sistema esté siempre activo, de las actualizaciones y de que siempre tengas las últimas novedades y funcionalidades.

💻 Nota técnica clave: La importancia del equipo de IT

  • Es importante destacar que, bajo el modelo On-Premise, la gestión de toda la infraestructura, el mantenimiento técnico y la monitorización constante del sistema son responsabilidad del cliente. Por este motivo, optar por esta vía requiere contar con un departamento de IT interno debidamente preparado y capacitado para asumir el control y la estabilidad del entorno. En cambio, con la opción SaaS, toda esta carga técnica desaparece para el cliente y queda en manos del proveedor.
  1. ¿Cómo se pone en marcha? (La Implementación)

La instalación de las etiquetas electrónicas requiere elegir cómo queremos que sea el proceso de arranque:

  • On-Premise: El proceso es más laborioso desde el primer día. Es necesario preparar un servidor físico dentro de la tienda o en las oficinas centrales y realizar una instalación manual del programa para que las etiquetas electrónicas puedan empezar a recibir información. Esto requiere tiempo, coordinación con el departamento de informática y que un técnico se conecte o se desplace para configurar el sistema localmente.
  • SaaS: La puesta en marcha es mucho más ágil. Como el sistema ya «vive» en la nube, no hay que instalar nada en los ordenadores de la tienda. Solo se necesita conectar la antena (Gateway) y dar de alta las etiquetas electrónicas para que empiecen a recibir precios de inmediato.
  1. ¿Quién nos ayuda si hay un problema? (El Soporte)
  • On-Premise: Al estar el programa dentro de los ordenadores privados de la empresa, cuando hay un error con las etiquetas electrónicas, el servicio técnico externo (ASTS) no puede ver qué pasa directamente al no tener acceso al entorno privado del cliente. El cliente debe dar permisos de acceso, lo que puede alargar la espera para solucionar el problema.
  • SaaS: La conexión es directa. El equipo técnico de ASTS puede ver en tiempo real si una etiqueta electrónica no se actualiza y arreglarlo al momento, sin necesidad de que el cliente haga gestiones complicadas.

Conclusión

No hay una opción mejor que otra, sino una que se adapta mejor a cada negocio. Mientras que el On-Premise es para quienes prefieren tener el control absoluto de sus datos bajo su propio techo y disponen de un equipo de IT preparado para gestionar el entorno, el SaaS es para quienes buscan agilidad en la implementación y prefieren delegar la gestión técnica en el proveedor de etiquetas, garantizando así estar siempre actualizados con la última versión de software y las últimas novedades.

En definitiva, se trata de decidir si se quiere gestionar la infraestructura tecnológica de forma interna o si se prefiere dedicar todo el tiempo y los recursos a lo que realmente importa: atender al cliente en la tienda.